sábado, 15 de agosto de 2015

La vida se pasa como agua

La vida se me pasa como agua: 
     la más fresca, clara e inagotable. 

La vida a su lado está libre de peligro,
pero llena de aventura y sorpresa...

Falta de peligro porque a su lado hay energía
para librar cualquier obstáculo.

La vida pasa y 
     a momentos me detengo a respirar y recordar. 

jueves, 9 de abril de 2015

Una noche apacible

Hoy salí a caminar sola en la playa,
vi algunos cangrejos grandes, pequeños.

Las olas a media luz, mis pies a veces cubiertos de agua.

De pronto me perdí en medio de la luz de las estrellas,
Y cuando regresé, el ruido del romper de una ola me sobresaltó.

La immensidad se nota más a media luz, 
con grillos y chicharras a lo lejos.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Paz interior

Este cuento se lee a media voz, a media luz, 
al final de una buena fiesta, cuando ya sólo estás 
tú y esa persona en la que tanto confias.

Un poco como los cuentos de Heminway, 
cuando los hechos se cuentan sin más, 
sólo como son.

Esta sensación que tengo,
estas ganas de compartir contigo 
se parece mucho a las tantas horas 
 que compartíamos al teléfono:

A media luz, mirando a lo lejos, 
y sabiéndote al lado de mi corazón.

miércoles, 4 de junio de 2014

La peña I

La montaña me llama. 
La luz del sol ilumina los distintos planos, las grietas y detalles que se divisan en la altura.

La montaña me llama. 
Me invita a quedar exhausta en un intento por recorrerla toda. Mirar todos los paisajes que conoce desde tiempos inmemoriales.

Peña II

Yo no sé de donde saqué este impulso por caminar sin pensar, confiada en que más adelante encontraré cómo regresar. 
Era algo que estaba dentro de mi. 

Un día caminaba con mi gente por las faldas de la peña. Sin pensarlo, me decidí a seguir adelante. Les dije que no se alarmaran, sólo subiría un poco más. Para explorar, para seguir caminando, para respirar en un mundo diferente, para mirar un poco más! 

Seguí con el valor de quien no se detiene a pensar en lo que hace. Miré, olí, sentí el viento y sentí la libertad de ser en soledad, en tranquilidad. 
El sol me saludó.

Peña III

Estuve a solas con la montaña. 

Al rodear la montaña alcancé a ver la cima. Mi corazón quería seguir adelante, hasta el final. Pero ese reto tomaría más de medio día y mi gente esperaba al pie de la peña. 

Sin remordimientos decidí que era tiempo de regresar. Contarle a mi gente acerca de ese otro mundo en la alturas.
Aquella caminata de plenitud era suficiente para mi.

sábado, 24 de mayo de 2014

IAS

El auto recorre lentamente los campos que separan este oasis del resto de la ciudad. El tiempo es fresco y observo los alrededores con una mirada relajada. El viaje está cerrado. 

Sin embargo, mi cuerpo tiene la sensación de estar olvidando algo. Una ligera aprensión ante la certidumbre de que se queda algo aquí.
Sé que volveré a buscarlo en este sitio, sin poderlo encontrar.